“El Paradeporte y los medios: Una relación inmadura”

El paradeporte, es decir el deporte practicado por personas padecientes de alguna discapacidad, es una temática poco recurrente o priorizada en los medios argentinos. Por lo general, nacen o surgen notas en tiempos donde comercialmente hablando, es beneficioso hacerse eco de este asunto, como por ejemplo, durante las semanas en que se llevan a cabo distintas competencias de esta índole como los juegos paralímpicos. Pero fuera de esos tiempos, es raro encontrarse con una nota que hable o se dedique a esa cuestión.

Es importante aclarar, que si bien los ya mencionados medios no priorizan a esta rama del deporte, el desconocimiento y la ignorancia de parte del público general, también es un rasgo que aún tiene mucho por recorrer. María, casada y con tres hijos, es abogada y disfruta de ver fútbol, pero sus conocimientos sobre este asunto no son muy altos. “Conozco del paradeporte, del tenis sobre sillas de ruedas y hasta del básquet, pero hasta ahí…tampoco veo por televisión cuando pasan esas cosas y nunca me he puesto a investigar sobre el tema”

Esta especie de norma o decisión mediática (cada medio es libre de dictaminar cuál es su agenda setting) no solo se encuentra en medios nacionales, sino también internacionales. Es una cuestión lógica si se lo piensa, el deporte “tradicional” siempre va a vender más que el “especial”, del mismo modo que por lo general, se disfruta más ver a hombres embarrarse en el pasto, que a mujeres. Este asunto es claro y no necesariamente malo.

La cuestión, volviendo al paradeporte y sus intérpretes, es que cuando múltiples medios de comunicación si deciden hablar sobre ellos, lo hacen desde un enfoque que desde mi punto de vista no solo es erróneo, sino inclusive perjudicial. ¿Qué enfoque es este? El emocional.

Demos un ejemplo, Gustavo Fernández es tenista en silla de ruedas, número uno del mundo hasta hace no mucho tiempo, ganador de varios títulos de Grand Slam. Tanto Clarín, como Infobae, por nombrar algunos, han redactado artículos en donde se busca recalcar los múltiples desafíos que Fernández ha atravesado en su día a día, nombrándolo como ejemplo de superación. Pero el problema (desde mi ángulo al menos), se encuentra en que ellos mismos precisamente, los protagonistas, no quieren ser tratados de esa forma.

     “Yo no me considero un ejemplo por estar desarrollando mi vida. No hice nada del otro mundo. Por ahí me ven en un boliche con mis amigos o salgo a comer con mi novia y me dicen que soy un ejemplo. ¿Ejemplo de qué? Si no estoy haciendo nada especial…”. Son las palabras del cordobés.

Ejemplos así hay muchos, y es justo decir, que algunos redactores en base a sus columnas de opinión o redes sociales, comparten mi punto de vista, pero aun así, es algo excepcional.

En la actualidad, las llamadas “historias de vida” tienen un éxito indiscutible, es casi una necesidad intrínseca de las personas mostrar interés por aquellos que logran levantarse día a día y superarse o mejorar lo suficiente hasta alcanzar sus objetivos, pero si bien ese reconocimiento es válido, al hacerlo, se está cayendo también en algo que muy pocos parecen notar. Que es que mientras más se apunte a la emoción del consumidor promedio, implícitamente, el medio está en pocas palabras, subestimando no solo al Paradeportista, sino también al ser humano discapacitado en sí mismo, brindando merito donde tal vez no había porque hacerlo.

Por favor, con esto no quiero decir que no existe esa superación personal, está allí, puede verse, apreciarse, aprender de ella, pero en mi opinión, como periodistas, es importante saber que reconocer y comunicar, y hasta qué punto.

     “Mi madre nos decía ‘Carl, ponte tus zapatos. Oscar, ponte tus prótesis’. Entonces crecí pensando no que tenía una discapacidad, sino que tenía un par de zapatos diferentes”. Esta frase del Sudafricano Oscar Pistorius, poseedor de las marcas mundiales en 100, 200 y 400 metros lisos para atletas que han sufrido una doble amputación, remarca precisamente la cuestión.

No se trata de tratarlos de manera “especial”, diferente, o de hasta sentir pena por ellos, sino más bien, de ser tratados como iguales ante los ojos de la sociedad, ese es su mayor búsqueda y desafío diario.

Redactar o hacer mención de sus logros profesionales, es algo normal, laboral, que forma parte de nuestra profesión como periodistas, si dedicamos tiempo y dinero a estas cuestiones en lugar de a otras, queda a juicio propio, pero esperar y hasta difundir implícitamente, que los paradeportistas son capaces de hasta dar lecciones de vida, se aleja justamente de lo que más desean.

 

Mariano Huguet

 

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