Cartas de hace un siglo

 

8 de octubre  de 1908

Querido Belmont,        

                                He pensado mucho en ti últimamente, y con últimamente, no me refiero a desde el día en que te hice de mi última carta, sino al día, en que te conocí en la “des Enfants Rouges”, ¿Lo recuerdas verdad?, es curioso como siempre nos salteamos ese encuentro cuando tomamos papel y tinta y nos desnudamos en base a la palabra, porque nos ponemos nostálgicos, porque a pesar de tu favor hacia mí, fuimos desconocidos y nos tratamos aquella vez como desconocidos, porque nos avergüenza la ropa que en ese entonces presentábamos debido a nuestros orígenes, ropa humilde y monocromática, escasa de colores ergo vida. Nuestros orígenes, tiempos en que me preguntaba si me gustaban los hombres altos o exitosos, nuestros orígenes, épocas en que me preguntaba si a los hombres les gustaban las mujeres pequeñas e introvertidas y me miraba en el espejo de mi madre que fue de mi abuela, que fue de mi bisabuela, y me calzaba los zapatos de tacón parisinos, reliquia de mi familia. Preguntándome porque mi sexo no podía obtener los mismos beneficios y tratos que el tuyo y vestirme como quisiera, sentada allí en la oscuridad, triste de no poder encontrar respuesta, creyendo de que estaba siendo víctima del “Los niños no entienden de esto” como decía mi padre, junto a la concordancia de mi madre con sus labios cerrados y la vista baja.

                            Hoy te tengo a ti, y tú me tienes a mí, yo tengo tu seguridad para enfrentar tus miedos y tu hombría para llorar cuando así lo pide tu cuerpo, tú tienes mí belleza, de la cual me hablas en cada sobre que recibo y de la que se explayan de múltiples y originales maneras los hombres que prefieren dormir bajo la luna, y mi lealtad, porque aunque aún no lo creas y a pesar de que esa sea la única peca en tu confianza, tu eres el único hombre para mí.

                           Sé que nuestras familias discuten cuando hay que disfrutar del silencio y guardan silencio cuando hay que hablar y ser honesto, pero confío en que aprenderemos a amarnos los unos a los otros, que el día de nuestra boda será maravilloso y deslumbrará de excelencia, no porque todo será perfecto e inmaculado, sino porque será hecho con lo mejor que tengamos a la mano, al igual que esta carta, escrita con tinta que mancha las manos y sobre papel arrugado, guardado entre libros para alisarlo, pero que guarda palabras, que reverdecen su valor.

                         Hablándote de mis orígenes, deseando leer los tuyos y pérdida en mis pensamientos, encontré un sendero que me llevaba al futuro, y al caer la noche, esta vez perdida en mis sueños, logré recrearlo y hasta vivirlo con facilidad. Pero esto no fue más que el principio, el génesis, ya que mientras más me adentraba, menos pastoso era el camino y más duras eran las piedras, menos fuerte la ventiscas, y más pesado el sol. Pero no estaba asustada o molesta por las circunstancias o nerviosa y temerosa por el futuro, me encontraba en paz, con la vista para delante en todos los sentidos posibles sobre un vericueto sinuoso y elevado con la única y verdadera dificultad, de que no podía ver el final del recorrido, debido a que el brillo de la estrella que nos alumbra de forma natural todas las mañanas, era sumamente osado.

                         Pero había algo que me hacía seguir adelante, y no era el no miedo, sino otra sensación fascinante, más cabalística, ¿Puedes descubrir cuál era antes de seguir llevando poco a poco tus ojos de izquierda a derecha? ¿Puedes levantarte de tu asiento y reflexionar con café o chocolate mientras ves por tu ventana a las palomas zuritas cuál era ese tipo de comportamiento? Por favor, tomate un punto y coma para pensarlo; Y ahora te lo diré…curiosidad. ¿Simple verdad?, eso es lo que sentí, lo que me distraía de las grandes y pequeñas dificultades, lo que me llevaba a seguir y levantarme cuando me caía y finalmente, lo que jugaba conmigo, ya que esa curiosidad de la que te estoy escribiendo, comenzó a darme herramientas para dar paso a una nueva sensación, la imaginación, tal vez la más hermosa de las palabras.

                        comencé a imaginarme un hogar, con varias habitaciones similares una a la otra, como el lugar donde vivo, un comedor familiar repleto de sillas, ordenadas y apuntadas hacia una mesa sosteniendo una hermosa, muy hermosa vajilla, lo único en que te pido no escatimemos. Pero además de lo material, también encontré calor, no solo de la chimenea con troncos acumulados a su lado, Comencé a imaginarme como tu mujer, comencé a imaginarte como mi esposo, y sobretodo, comencé a imaginar risas y carcajadas, llantos y rabietas, malasangre y felicidad, todas repartidas por la casa, entremezcladas entre habitaciones, saltando sobre las camas y recuperando el aire a cada minuto que su energía y búsqueda de respuestas en el juego de la vida, les haya quitado.

                     Te escribo estas últimas palabras en los costados de la hoja Belmont, mi Belmont, espero sepas tener paciencia con el día del vestido blanco y del traje negro, el día de los ramilletes de flores y de los manteles largos, de las conversaciones automáticas e interesantes, de algo nuevo, viejo, azul y una moneda en el zapato, del arroz en el suelo y los cubiertos en fila, del baile y las felicidades, de los tíos borrachos y las escapadas al closet, y finalmente el día del “Sí, quiero”.

                   Ya van a ser dos meses desde la última vez que nos vimos, y la próxima será la última como novios para pasar a ser la primera como casados, y estoy seguro que más allá de lo que depare el futuro, las cartas, a pesar de estar a pocos metros uno del otro, no dejaran de estar, como una cadena de nuestro amor.

                                              

Alizee    

 

 

30 de abril de 1916

Comunicado de Feneción

 

Estimada Alizee Dubois de Coté, es mi deber informarle con sumo pesar, que su esposo, Belmont Coté, fue baja en servicio durante la tercer semana del corriente mes en el territorio de Verdún, Noreste Francés.

     Su esposo, al igual que decenas de otros hombres, dio su vida por su patria y por su familia con valor, dignidad y honor. Su perdida no será no castigada y por el precio que vale mi palabra, le aseguro que continuaremos cueste lo que cueste en la búsqueda de la victoria.

     La palabra intentar no existe para un soldado, y desde ya creemos que para usted tampoco. En Francia no pueden buscarse mujeres de “excedente”  porque no existen, todas tienen a alguien a su lado o a quien proteger y cuidar durante estos ininteligibles tiempos y estoy seguro que por el bien de su familia y compatriotas, continuará con el mismo valor, honor y dignidad que lucho su esposo, trabajando duró ante la adversidad.

     Por último, le reitero mi sentido pésame y condolencias y mediante esta carta, le aseguro que cada hombre libre que pierdo, es un golpe férreo hacia mi persona, por eso comparto su dolor. Por favor, viva con la seguridad de que Belmont Coté, defendió y amo a su país, a usted y sus hijos hasta el final.

 

Cordialmente, Philippe Joseph Pétain, comandante en jefe del ejército Francés.

 

 

4 de mayo de 1907

Telegrama para el señor Patizambo,

                                                                Primero que nada, le ruego que me disculpe, y me volveré a disculpar al final de esta carta ¿Que estoy diciendo?, me disculparé al final o al principio de cada párrafo por mi exuberante forma de llamarlo, pero es que es lo único que recuerdo de su persona, de su figura, la última vez lo que vi, corriendo y saltando como pulga con solo la mitad de su cuerpo vestido mientras meneaba su miembro por los balcones de mi conventillo, oh pobre conventillo, si tan solo pudieras hablar y servirme de testigo…

              Prosigamos con lo prometido, de nuevo, me disculpo por llamarlo patizambo, ya que aunque usted sea eso, un chueco, me inculcaron de pequeño a latigazos de cinturón de cuero mojado a tratar bien a los individuos que merecen ser bien tratados, y tratar mal a los que merecen ser maltratados, tal vez usted recibió la misma educación o una distinta a la de mi vieja persona,  pero como siempre dicen por donde más conviene decirlo, los derechos de uno terminan cuando empiezan los derechos del otro. E fin, el motivo de esta carta, es para informarle que ya no será bienvenido en este conjunto de apartamentos y baño compartido fundado hace décadas por amigos de amigos de mi familia, ¿La razón?, a decir verdad a mí me gustaría  explicárselo con sumo detalle, letra por letra, coma por coma, insulto por insulto, pero me quedaré con solo un término utilizado por un colega mío de copas que me gustó y decidí róbaselo…promiscuidad.

            Quiero decirle señor, que me disculpo por llamarlo Patizambo, pero que a pesar de que el sol ya me quema la cabeza con facilidad, no tengo ningún pelo de tonto. Se perfectamente de su reputación, de su historia y de sus rumores, usted no es desconocido en Paris señor, una ciudad grande y bulliciosa como esta es muy recelosa de lo que dice, y le aseguro, de que ya son muchos los magnates de las más limpias calles, que reconocerán su rostro con facilidad, ya que por allí, los bolsillos son pesados y son varios los carteles con su rostro que han sido dibujados por grafotécnicos y pegados por las paredes de la mano de pequeños niños con boinas a cambio de un vuelto.

           Por favor no se confunda, sé que usted no es un persona escasa de valores, que se gana la vida en el Sena Bogando a afortunadas o no tan afortunadas parejas y que mientras el desdichado recita un poema con voz temblorosa, usted le guiña el ojo a la jovencita inocente en búsqueda de emociones. Por favor no me malinterprete, estoy seguro de que usted tiene sus artimañas y trucos, un desviado de piernas que anda con olor a pescado y en pantalones cortos debe ser muy buen charlatán como para dormir siempre acompañado a pesar, de como dicen por allí, vivir solo. Le ruego que me disculpe si me estoy pasando o si estoy hablando de lo que nose y nuevamente, me disculpo por llamarlo patizambo.

        Pero bueno, como mi letra no es precisamente bella, ya me está cansado tener que disculparme con usted por llamarlo patizambo – Esta cuenta –  y el papel aunque su persona no lo crea no es un recurso que sobra en estas paredes, le escribiré sobre el nudo del asunto. Aléjese de mi hija señor Belmont Coté, y lo llamo por su nombre debido a que mi hija acaba de decírmelo mientras busca inspirarme a que suelte la pluma. Curiosamente, la pobre no se topó con sus casi dos metros de altura –Aclaro que mi vista puede haberme confundido-  en nuestro amado y turbio rio, sino en un mercado, un fatídico día de compras de embutidos para mí, ella, su madre y sus hermanos. ¿A usted le gustan los embutidos señor Coté?, por supuesto que sí, ya que no me imagino a nadie más que a su hambriento e insaciable estómago – y dientes como cómplices – para haberse robado mi salamín de cerdo, justo la mañana en que se escapaba de mis gruesos dedos de la ventana de la habitación de mi hija, cuando fue justamente la noche anterior, la última vez que vi con ansias a mi pobre bocadillo cocido. Como sea, espero no tener que repetirme en persona, puesto que en persona, me manejaré de un modo totalmente distinto a como lo estoy haciendo ahora mismo con palabras, aléjese de mi primogénita.

     Por último, me disculpo una vez más por haberlo llamado patizambo, ya que eso dije que haría y eso estoy haciendo, pero le recalco una cosa, nunca en ningún rincón de la hoja de papel de excelente calidad que usted tiene en sus manos, dije que me disculparía por haberlo llamado chueco, o desviado.

 

Atentamente, el padre de Alizee.

 

 

11 de agosto de 1914

 

Comunicado oficial de Raymond Poincaré Jefe del Estado de la República Francesa del Partido Republicano Democrático.

 

Ciudadanos de este noble país, me enorgullece comunicarles que este día, nuestra palabra, y nuestro honor como nación libre será saciada, cumplida y liberada de la tiranía de la sangre impura. El pasado tres de agosto, El imperio Alemán ha decidido expandir su lista de enemigos y enviarnos en base a su embajador una notificación de conflicto bélico. A menos que algo aún más extraordinario que los hechos extraordinarios que han estado ocurriendo en el mundo, en especial desde el 28 de Junio, ocurra, le informo a todo dueño de corazón Francés, de que esta mañana, nuestro propio embajador ha utilizado papel y tinta para responder a las constantes amenazas escritas que se han estado enviando por Europa estos últimos meses, y declararle la guerra al Imperio Austro-Húngaro, aliados Alemanes.

     Estoy seguro que saben que este sentimiento de orgullo que siento, está acompañado también por sus iguales de tristeza y de miedo. Mi corazón ha dudado mucho estos últimos días y el de mis colegas también. Pero nuestra tierra no capitulará bajo ningún punto de vista ante las demandas de territorios, ideologías y constituciones foráneas, nuestra rica y única historia nos lo prohíbe, nuestro legado como nación y como cuna de las más grandes mentes que alguna vez ha visto la raza humana nos lo prohíbe, y sobretodo nuestros futuros hijos, nietos y bisnietos, nos los prohíben. No hay nada en este mundo que justifique el accionar de nuestros vecinos y tampoco que la mismísima Francia se quede de brazos cruzados mientras múltiples crimines de guerra suceden a pocos kilómetros de nuestra fronteras.

     Nuestros tratados y pactos deben ser respetados ahora más que nunca. El pasado 4 de agosto, Reino unido ha declarado la guerra a Alemania, y tengo la palabra de honor de Herbert Henry Asquith, primer ministro del imperio británico, de que su nación nos emulará en este comunicado y el día de mañana se nos unirá oficialmente contra el imperio Austro-Húngaro.

     La guerra, es el desafío más grande que puede enfrentar una nación, pero nuestro pueblo solicita y requiere ahora más que nunca el apoyo de las actuales generaciones que recorren libremente nuestro basto y bello país. Debemos armarnos y solidarizarnos. Todos los hombres adultos deben presentarse para alistamiento cuanto antes y luchar por sus hijos y sus mujeres de sangre pero también de corazón. Y todo aquel que no pueda portar un arma, compensará su inhabilidad con el sacrifico diario que conmina este conflicto internacional. La situación es dura pero debemos bregar contra ella, como franceses que somos.

     Por último, quiero agradecer en nombre mío, mis colegas, ayudantes de mis colegas y todo representante político que este pueblo ha elegido desde el sufragio, a ustedes, nuestros habitantes, por quienes trabajamos. Doy mi palabra de honor de que todo acto enemigo no será digno de expiación sino que será retribuido y de que toda abnegación de mis hermanos franceses recompensada, ahora más nunca luchemos y sobretodo protejamos nuestros ideales; igualdad, fraternidad y libertad.

 

Raymond Poincaré

 

  

20 de junio de 1929

Querido papa,

                              Te amo. Así es como quería empezar esta carta y así es como la terminaré. Nose donde estas, como estas, o que estás haciendo en estos momentos, pero sí sé que estás leyendo estas palabras, mis palabras, las que tanto me esfuerzo por mejorar día tras día en mi búsqueda de la perfección literaria, o en su defecto, la búsqueda de la imperfección literaria, ya que considero de que siempre y cuando me mantenga fiel a mí mismo, no me importaría a que bando pertenecer.

                             En fin, lamento aburrirte con este inicio, pero es necesario para que sepas que vocación elegí y además estoy seguro que donde quieras que estés, te las estas ingeniando muy bien para mantener lo festivo y jocoso al día, y lo molesto o cansino a raya, fiel a tu estilo, fiel a tu manera de ver la vida, según palabras de mamá.

                           Ella está muy bien por cierto, en su honor, voy a dedicarle los párrafos más largos de este texto. Cada mañana se levanta y nos prepara a mí y a mi hermana el desayuno, que en mi caso es rápido porque mi jornada empieza aún en presencia de la oscuridad callejera debido a la gran distancia que existe entre mi trabajo y mi hogar, aquí en Montmartre hasta Le Marais, donde busco el sustento necesario bañando y enjuagando preciosos instrumentos gastronómicos esenciales para yantar, es decir lavando platos, pero me gusta más decirlo de la otra forma. Luego, acompaña a Soleil hasta la escuela, donde en contra de su voluntad, moja un pañuelo de tela blanco en una fuente cercana con dos leones tirando una carroza a modo de escultura y lo frota en sus mejillas. Tiene 15 años y con razón su blanco rostro se torna carmesí, pero está bien, es sano para la madre malcriar al pichón y es sano para el pichón despertarse de una vez. Finalmente, regresa a casa. Me gusta creer que antes de ponerse a lavar las sabanas, ropa, cortinas y fundas de los vecinos, y antes de dar vuelta la casa para sacarle brillo, y antes también de salir a comprar las cosas que nos gustan y nos hacen mal y las que no nos gustan y nos hacen bien, se queda mirando el vacío de nuestras habitaciones en silencio, pensando en nuestro futuro y si está haciendo un buen trabajo como madre.

                         Por supuesto, Soleil y yo mostramos agradecimiento hacia ella todos las mañanas y noches, el abuelo Thierry nos recalca la importancia de este gesto más no nos lo impone cada vez que lo visitamos a solo tres residencias  de distancia y dos golpes en la puerta, los viernes de pasta de la abuela en la mesa que su propio esposo tallo en su juventud, ni hace tantos años. Mamá nos contó en decenas de noches de cuentos que nunca fuiste del agrado de su padre debido a antecedentes de robo de comida o incluso de hijas, si me engatusada mente no me engaña, pero a decir verdad dudo de que en el fondo haya deseado durante los años en que estuviste cuidando y amando a su primogénita  que no formaras parte de su parentela, al final del día, las personas en varias oportunidades no so honestas consigo mismas y tienen distintas maneras de demostrar su afecto. Seria payasesco decir que Alizee – Por favor permíteteme llamarla al menos una vez por su nombre en tu presencia – no te extraña, o utilizando un mejor termino, no te llora cada vez que su agenda no está ocupada y sus recuerdos se apoderan de su mente, pero por favor, no quiero que te lleves esa imagen invernal a tu cabeza, sino que te lleves, imagines y hasta compartas la felicidad y la primavera que ronda en nuestra familia cada vez que los abrazos y los besos se trasforman en peaje antes de ir a la cama.

                     El miedo se está apoderando de mi futuro, y mi futuro, está navegando sobre el miedo, ambos se entremezclan constantemente, burlándose de mí, como la mejor amiga de un amor no correspondido compartiéndole las ultimas noticias vergonzosas de su pobre interesado romántico…pero está bien, mi corazón está despierto y mi mente ágil, soy fuerte, tengo tu sangre, y las dudas que me rodean no son nada comparada con mis convicciones. Te escribo con el fin de poder darte lo único que puedo darte, o mejor, transmitirte…seguridad, paz y confianza.

                  Seguridad en que tu familia esta resguardada, y que no nos entregaremos ante nada que nos imponga una traba en nuestras constantes y honestas risas. Paz, en que aunque el mundo aún está recuperándose de las secuelas de hace más de diez años y no parece en lo absoluto interesado en aligerar su proceso de saturación – Sino más bien lo contrario – nuestro día a día desde que tú y nuestros compatriotas fueron sacrificados, es sereno, y el cantar de los pájaros en las mañanas me confirma esta sensación. Y confianza, en que no dudes de que a pesar de que nose que me depara el futuro – ¡Gracias a dios! – yo, mi hermana, mi madre, mis abuelos, mis tías y todos los que nos rodean, luchamos asiduamente tratando de dejar bien en alto a nuestros antepasados, con el autoestima, de que si ellos llegaron lejos, nosotros los vivos también podemos.

                Nose donde voy a llevar esta carta, tal vez la queme en los bosques donde tu alma fue arrebata, tal vez la entierre donde pueda visitarse de aquí a futuro con facilidad, pero te aseguro que haga lo que haga, sus palabras penetrarán en mi consciencia, ya que no es lo material lo que importa, las palabras en si mismas solo sirven para trasmitir un mensaje, son las herramientas que forman un lenguaje; sino que su verdadero valor reside en lo intangible, en ese significado que guardan y hasta protegen y te juro por todo lo que represento, que pase lo que pase con este papel arrugado, este momento y el precio que quiero darle, estarán siempre en mi persona, dándome fuerzas en cada pendiente pronunciada que se aproxime durante el resto de mi vida.

             Finalmente, termino esta carta como la empecé. Te amo papa, nose donde estas, pero creo en ti y en que algún día nos volveremos a ver.

                                                         Hasta que volvamos a abrazarnos, Alexandre Coté

 

 

8 de marzo de 1907

A quien llevaba un hermoso conjunto blanco con sombrero de paja, 

                  Querida señorita que llevaba un hermoso conjunto blanco con sombrero de paja, es mi deber informarle que no considero a un simple “Oh, muchas gracias”, recompensa suficiente para el favor que mi persona le brindó el pasado día dedicado al dios de la guerra romano, cuando le devolví su utensilio para liberarse del sol – aunque ambos sabemos utiliza más por una cuestión estética o en su defecto por timidez  – víctima de una fuerte e imprevisible ráfaga de viento y polvo. ¿El motivo?, pues seré breve y conciso en esa materia, la verdad mi rodilla ha estado haciendo berrinches las últimas semanas y el más pequeño, diminuto e inofensivo trote, supone un esfuerzo digno de los más veteranos campesinos a la hora de flexionar sus articulaciones para recoger los frutos del trabajo persistente. Es mi deber, o mejor dicho mi responsabilidad, decirle que esperaba algo más que una simple formalidad respetuosa oral, así que por eso, procederé a explicarle mis próximos movimientos.

                 Empezaré por el principio, seguiré por el medio y terminare por el final, haciendo referencia a que no me tomaré el proceso con prisas, sino que hasta que el primer pasó no este completado, no pasaré al siguiente. Primero, entregaré esta carta al señor de la gran barriga, Bigote Walrus y tos seca falsa dueño del comercio de embutidos, fiambre y conservas que usted visitó justamente el día de la maravillosa tolvanera. Él, la aceptara a cambio de un favor, que seguramente sea hacer uso de mis fuertes brazos para moler carnes, y sepa muy bien que la madre de esta suposición no es la arrogancia sino el sentido común, que se refuerza cuando llego a mi casa y me observo en el espejo. Cuando cumpla con este cometido, el primer paso estará dado, ya que él se la entregará a usted un día en que vuelva a verla por el “des Enfants Rouges”  y allí comenzará el punto medio de mi bien aventurada maquinación, la recreación de mi figura.

              Me describiré siendo lo más honesto que puede llegar a ser una persona a la hora de desear impresionar a alguien, dando el punta pie inicial con algo negativo para luego maquillarlo con un sinfín de grandes y exageradas cualidades para así, fingir modestia. Soy algo desviado de piernas, pero eso no me impide tener seguridad en mi persona ya que mis anchos brazos – producto de tanto trasportar parejas por el rio – compensan ese pequeño, muy pequeño defecto de nacimiento. Mi altura depende de en qué época de la historia se lea esto, ya que tengo entendido según un amigo fanático de la antropología o algo así, de que los hombres crecerán con el paso de las décadas, por lo tanto si tengo que decir que mi altura corresponde a los 1,80 metros, tal vez usted se sorprenda y hasta se sonroje, pero si la que lee esto es nuestra futura bisnieta, seguramente pensará que su abuelo tenía una estatura corriente y nada extraordinaria. Por último, mi tez solía ser blanca como la leche para ahora ser bronceada debido a las largas horas de estar expuesto bajo nuestro hermoso pero ardiente sol. A esto hay que sumarle una coqueta melena negra – Mi más grande orgullo – y unos ojos oscuros pero llenos de vida y de confianza. Mi madre solía decir que mi mirada no era capaz de decir mentiras, lo que siendo sincero me trajo más de un problema cuando me preguntaba al anochecer si había ido o no a la escuela.

            Bien, ahora que ya conoce no todo pero si lo suficiente sobre la forma en que dios me creó, pasemos al último paso de mi plan, el encuentro, ese que seguramente será mágico o en su defecto, naturalmente aburrido y honesto. Será dentro de dos semanas, el 21 de este mes al anochecer, cuando los comercios comienzan a cerrar y los comerciantes dejar de gritar para ahorrase algo de voz para la jornada siguiente. Yo llevaré lo mejor que tengo, un pantalón que cubrirá la totalidad de mis piernas y además estará acompañado por una camisa de líneas azules sobre un fondo blanco en el torso. Sé que no es mucho para distinguir a alguien entre la multitud, pero a riesgo de complejizar mi vestimenta y simular una especie de botarga, decidí ir por lo simple, aunque no obstante, hay un detalle que tal vez no está teniendo en cuenta, y es que si bien ese día vendrá a buscarme seguramente bajo una mezcla de sentimientos como duda, ansiedad, rabia, y sobretodo expectativa, seré yo quien la encuentre primero y la rodee entre mis anchos brazos sin importar que prendas decida ponerse ese día, ya que mis instintos para encontrar a aquellos que me interesan y alejarme de quienes desean darme problemas, es muy bueno.

             Aquí termina mi carta querida señorita que llevaba un hermoso conjunto blanco con sombrero de paja, de verdad espero que nuestra relación sea más que una simple y merecida cachetada, ya que si bien aún no lo sabe – y esta es la última vez que utilizo esta frase por escrito – soy un hombre que entiende como jugar al juego de la vida, tropezándose al principio para luego caminar y finalmente correr.

      

No tan atentamente, el último hombre de su vida

 

 

30 de diciembre del 2008

Para aquellos que mediante tinta y papel formaron mi familia,

               Son las 3 am, y francamente no estoy seguro de porque estoy haciendo esto, tal vez sea porque necesito dejar de mirar mi celular cada 20 segundos esperando que el chico que me gusta me responda, tal vez sea porque no puedo concentrarme en mis estudios sabiendo que con mi memoria me basta y me sobra para alcanzar un aprobado – Cualquiera con dudas respecto esto puede desempolvar cuando lea este escrito mi libreta de calificaciones –  o tal vez sea porque perdida en mis pensamientos, juicios e imaginación, decidí darme una vuelta en el ático de mi hogar como niña pequeña en búsqueda de aventuras y empezar a revisar los múltiples cajones y baúles de mi abuelo, Alexandre.

              De entre tanto polvo, pelusa, limalla, y alguna que otra pequeña araña declarada inocente por mi persona, encontré en uno de los ya mencionados baúles con una cerradura tubular, un conjunto de cartas del pasado, de mí pasado, el de mi familia. Además de reconocer la caligrafía de mí abuelo, de descubrir la de mi bisabuela y mi bisabuelo – Te amo pero dios salve que no se hayan enamorado de ti por tu letra – y al de tantos otros seres humanos responsables de mi existencia, pude ver como las raíces de mi árbol se formaban en base al papel arrugado y la tinta aguada.

             Quiero honrar a aquellos que tuvieron mi sangre contándoles brevemente como son las cosas hoy día, ya que mi abuelo peló mis manzanas hasta antes de que yo llegue a los dos dígitos de edad, cuando estoy entrando ahora a la segunda decena  -19 – y sus padres hace rato que recorren las calles de parís en forma de aves blancas, como me gusta pensar. Para todo aquel que rodeó sus existencias e incluso respira y observa el paso del tiempo aun hoy día como mi abuela, esto es para ustedes.

            Tengo dos hermanos menores, de 23 y 26 años… ¿Por qué la contradicción? Porque claramente son menores teniendo en cuenta sus comportamientos y la inmadurez de sus risas. Los amo, dan la vida por mí, literalmente, pero el hecho de que tenga que ser yo la que les de tutoría terciaria a ellos, o la que tiene que ir a buscarlos cuando ellos están crudos a aquellos barrios de la ciudad de Lyon – nuestro actual lugar en el mundo –  donde la luces artificiales no llegan, me dice terminantemente de que la frase “Las mujeres maduran más rápido que los hombres” es una gran verdad. A Pesar de todo, Didier y Noel Coté son buenos hermanos y confió en que se convertirán en grandes hombres.

          Tengo una mejor amiga, o mejor dicho, elijo tener una mejor amiga, ya que es la única en la que puedo liberar mi corazón mediante los secretos y las palabras. Su nombre es Camile, y comenzare diciendo que estuve enamorada de ella durante nuestra infancia, ocurrencias que según me explicaron, son bastante corrientes cuando encontramos a alguien a quien admiramos tanto de niños, no importa si se trata del mismo sexo. Hoy mi atracción hacia su figura ha disminuido, pero solo un poco, sus rubios cabellos hacen juego con sus ojos avellana y a decir verdad ya siento un poco de envidia por el joven que la reclame, joven, que tendrá que pasar mis pruebas, la cuales aseguro serán más difíciles que los trabajos de hércules. Respecto a quien actualmente es dueño de mi corazón, solo diré que su nombre significa tímido, reservado e inquieto en nuestro idioma y que además de ser tres meses menor,  es la única persona que conozco que ama los libros más que yo.

          Quiero dedicarle un párrafo a mi abuela Jolie, quien según veo a mi derecha en estos momentos, también intercambio prosa y verso con mi abuelo, forjando letra por letra un hilo rojo del destino entre ellos. Ya tiene 93 años, nose cuanto más estará conmigo, con nosotros, no voy a poder evitar el dolor que me causará su partida. Pero está bien, porque no hay día en que no le dé un abrazo, no hay día en que no le diga lo importante que es para mí, y no hay día en que no coma algo de su compota, porque a pesar de ya me sabe insípida, la hizo ella y vale la pena.

         Por último, Silvain y Babette, o sea, papá y mamá respectivamente. El primero es Arquitecto, es decir trabaja diseñando casas, y la segunda es doradora, trabaja diseñando hogares. El primero es un hombre desagradablemente sentimental, la segunda es una mujer amistosamente temperamental. El primero es un hombre trabajador y perfeccionista, la segunda es una mujer libre y hermosa. El primero se le propuso a la segunda una mañana entre sabanas, la segunda aceptó al primero una noche en el segundo nivel de la torre Eiffel luego de una jornada entera de recibir suplicas. Ambos son mis héroes y mis villanos, ambos son mis espejos y mis sombras y ambos son otra pareja a la que según veo a mi izquierda también coqueteo mediante las inextinguibles cartas.

        Con esto, llega a su fin la oda a mi familia. Estoy en paz, dejemos eso en una bolsa azul con cordón dorado y guardémoslos bajo llave, porque es cierto. Quizás algo que me llevo de toda esta experiencia ya viendo que son casi las 5 am, es que tengo que cambiar mi forma de acercarme a mi amor platónico, ya que tal vez tenga que dejar de lado mi celular – Por favor perdóname – y enviarle un buen día de estos un corto pero honesto mensaje escrito sobre papel. Gracias por leerme.

 

Atenta, cordial y amistosamente, Loana Coté

 

PD: Si algún sobrino mío encuentra probablemente es un baúl con cerradura de huella digital o algo parecido, estas cartas, solo le pido un pequeño favor, continua este bello arte, no dejes que se extinga, enamora a alguien con tu letra y tus versos, crea una relación de amistad con tus chistes y frases incoherentes aposta y sobretodo, aviva la llama que formó a nuestra familia ya hace un siglo, aviva la llama que nació de esta cadena de cartas.

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