La amistad política en tiempos de cuarentena… ¿Una máscara que está por caerse?

 

A lo largo de estos casi 150 días de aislamiento social obligatorio, se ha podido apreciar en los múltiples discursos, conferencias y comunicados oficiales del gobierno, una muestra de cordialidad y respeto entre nuestros representantes y políticos.

Ciertamente, es algo para destacar, ya que vivimos en una gran nación que lamentablemente se destaca por estar dividida en varios campos, y uno de ellos es la ideología política. Cuando se habla de esta materia, es normal encontrar puntos de vista extremistas respecto al “camino”  que según algunas personas es el que el país debería tomar. Tal es el extremismo y el rechazo a otras opiniones, que hablar de política en Argentina es a mi parecer, poco menos que un “nuevo tabú” o “tabú moderno”, al menos según mis experiencias personales.

Por eso, en vista a la dura realidad que el mundo está afrontando, es realmente destacable ver que nuestros líderes hayan decidido poner fin a sus diferencias y unirse ante la adversidad de un enemigo en común. Es casi romántico, ya que estamos hablando de una actitud o comportamiento extremadamente humano, en donde solo la aparición de un adversario poderoso es la causa del trabajo en equipo entre los que alguna vez fueron grandes opositores.

Aun así, es menester aclarar que dicha oposición como es lógico sigue ahí, sin mencionar que es muy necesaria. Yo ya hable sobre el oportunismo político que el actual gobierno demostró en ciertas oportunidades, y al ser así según mi opinión, es sano para el país que representantes de otros partidos, ergo de otros argentinos, estén allí para alzar su voz cuando consideren que están siendo testigos de irregularidades.

A partir de entonces como mencione anteriormente, desde hace meses que ya sea por simples cuestiones de lavado de imagen o verdadera búsqueda de un mutuo acuerdo ideológico, las cabezas de los dos principales partidos políticos contemporáneos del país, están juntos en cada anuncio relacionado al COVID, y hasta a veces, denotando un aire de jolgorio y camaradería.

Ojala así sea para siempre, ciertamente distintos puntos de vista ante distintos conflictos o desafíos, son siempre bienvenidos como polémicos, pero eso no significa que no pueda haber unión para el bien común del país… Lamentablemente, veo muy difícil que el futuro continúe por este camino.

Llegados como dije al principio del texto a los casi 150 días de encierro, estoy comenzado a notar algunos rasgos de lo que tristemente representanta con fidelidad a nuestra historia; mensajes desleales hacia el trabajo de representantes políticos pasados, búsqueda del beneficio propio antes que el grupal, subestimación del trabajo ajeno, desinterés por las hipotéticas problemáticas futuras, constante propaganda política donde no corresponde, y finalmente quizás en lo personal la más dolorosa de todas, gobiernos que parecieran pensar implícitamente en sus formas de actuar que solo deben gobernar para aquellos que los votaron, generando así que esta incansable grieta se agrande cada vez más.

Está bien si el pueblo – el cual contrario a lo que muchos piensan considero que está formado por todos los habitantes de un país sin importar su situación económica – mantiene opiniones distintas respecto a ciertos campos o temáticas, es decir siempre y cuando se mantenga el respeto y la mesura, todos podemos hablar. Pero el problema, surge cuando quienes más deben mostrar objetividad e imparcialidad en sus palabras, son quienes a veces más pecan de partidarios extremistas, y consideran que el camino hacia donde quieren llevar a la nación, es el único válido.

Estas palabras, nacen en parte de frases que no son nuevas pero que en lo personal hacen sonar algunas alarmas, como por ejemplo, la que nuestro actual presidente Alberto Fernández comentó en medio de la inauguración de un nuevo hospital en Ituzaingó hace solo unos días: “Me declaro el mejor discípulo de Néstor Kirchner”, con la dividida opinión que la figura del ex presidente trae en la boca de todos los argentinos… Generando además con dicha frase y otras más, que los medios de comunicación hayan encontrado más material noticioso en sus palabras, que en la apertura en si misma del nuevo hospital. Decisión con el cual coincido.

Por favor no me malinterpreten, este trabajo no es un “ataque” únicamente hacia Fernández, sino a todos aquellos que alimentan o alguna vez alimentaron este monstruo que tanto nos divide, el de creer conceptos ilógicos como que aquel que nació en cuna de oro no puede gobernar a los pobres, o que los corruptos pueden salirse con la suya sin consecuencias siempre y cuando la comida no falte en la mesa del pueblo.

Ustedes mencionen el apellido que quieran, me da igual, no soy partidario de nadie, pero al menos por una vez en mi vida me gustaría ver un gobierno que de hecho hable bien de sus antecesores y deje de tirar piedras en el tejado de vecino. Es sano ver trabajo en equipo mientras la pandemia esta entre nosotros con tanta fuerza, pero es al mismo tiempo triste, que se necesite de un mal como este para que la política trabaje en conjunto hacia un bien en común, el bien de todo el país, y no solo de aquellos que llevaron en su derecho y elección, a su representante predilecto hacia el poder.

Para ir finalizando, ojala que de cara a futuro frases como “Mi amigo Rodríguez Larreta”, se vuelvan el pan de cada día y no un simple y carismático gesto de conveniencia contemporánea como estoy comenzado a creer lo fue, y se logre como ya dije varias veces la tan ansiada unión. Para que el día de mañana, no solo se trabaje para erradicar un virus pandémico y salvar vidas, sino también para que sacar un país adelante.

Creo que el ejemplo es la mejor forma de gobernar, y en lugar de molestarme con aquellos que poseen una opinión distinta a la mía, cosa que es totalmente respetable, prefiero hacerlo con quienes no solo no utilizan su poder y alcance para cerrar esta maldita grieta, sino que además, la alimentan.

 

Mariano Huguet

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