Un análisis del fanatismo deportivo en tiempos de COVID

 

La práctica del deporte como muchos saben es uno de los pilares de la vida. Para algunos significa su oficio, su trabajo, mientras que para otros una forma de pasar el tiempo a la vez de preocuparse por su salud. Realmente es muy difícil encontrar personas que no sean fanáticas o adeptas a al menos una disciplina de este mundo, ya sea como simples aficionados de alguna institución o deportista en especifico, o como dije anteriormente, practicantes.

Hace un tiempo en plena etapa de aislamiento obligatorio a nivel global, escribí un trabajo en donde hago referencia al regreso del deporte – después de un tiempo de la cancelación total de estas actividades a nivel profesional – y a la famosa “lista de valores”, donde comparto que el susodicho deporte es muy importante para la vida pero que al final del día no era más importante que la vida en sí misma. Es decir en pocas palabras me mostré en contra de que en ese momento las principales ligas del mundo como la NBA o las europeas de fútbol reiniciaran sus actividades que dejaron inconclusas a principios del 2020.

Siendo honesto en ese momento no vi con claridad que las distintas federaciones y asociaciones encargadas de manejar estos eventos fueran lo suficientemente responsables para saber controlar los hipotéticos brotes que podían darse mientras dichas ligas reiniciaban sus actividades, y consideré que esperar unos meses más sería una decisión mucho más mesurada.

Por suerte debo confesar que me equivoqué, ya que si bien seguramente puertas adentro nacieron ciertas complicaciones respecto al manejo del coronavirus, francamente es muy difícil no considerar que el famoso reinicio deportivo profesional no fue un gran éxito. La gran mayoría de las competiciones más importantes terminaron sus temporadas sin sobresaltos, y hasta inclusive llegados al mes de noviembre ya han comenzado las nuevas, incluso en mi país.

Ahora bien, dejando de lado que me alegra haberme equivocado y que como periodista deportivo ergo fanático del deporte es una profunda alegría para mí poder disfrutar de mis disciplinas favoritas, hay algo que aún no hemos recuperado y que siendo honesto siento que hace todo distinto, una pata clave de esta mesa que cambia el panorama totalmente respecto a cómo estos espectáculos son percibidos… La falta de fanáticos y seguidores en las gradas, y en el escrito de hoy me gustaría compartir mi punto de vista sobre esta cuestión.

Siendo justos sé que para muchos es una temática redundante, pero al mismo tiempo no deja de ser curioso para mí la enorme diferencia que significa no contar con ese público dispuesto a apoyar a sus equipos sin importar las circunstancias. Como es lógico me estoy refiriendo en gran parte al fútbol, y es que allí es por obvios motivos donde más se nota la ausencia de espectadores.

Como es sabido, los distintos protocolos actuales que permiten disfrutar del deporte rey indican entre sus reglas que todos los partidos deben disputarse a puertas cerradas. Realmente es algo en que todos estamos de acuerdo, ya que la acumulación en los estadios generaría un foco de contagio muy grande, hasta el punto que muchos expertos consideran que fue precisamente eso lo que aumentó el número de casos positivos al inicio de la cuarentena europea.

Pero más allá de esta premisa sumamente importante, quiero compartir la otra cara de la moneda, y es que he llegado a la conclusión – Y confió en que muchos estarán de acuerdo – de que en lo personal esta hermosa disciplina no es ni la mitad de apasionante sin aquellos que la hacen grande, es decir los leales fanáticos.

Es cierto que hasta cierto punto es interesante poder estudiar los encuentros con otro ambiente, y hasta analizar como los profesionales pueden reaccionar y variar su juego sin el apoyo o la presión de sus seguidores. Pero al final del día, el fútbol contemporáneo ha demostrado quedar lejos de lo que es – es decir de su esencia real –  sin ese enrome grupo de personas que trabajan duro para costear las entradas y disfrutar de su espectáculo favorito.

No me malinterpreten, con esto no estoy diciendo que esta disciplina o cualquier otra deban volver a suspenderse hasta que el mundo, por así decirlo, esté listo para volver a concentrar grandes masas de personas en un mismo espacio, pero si considero necesario o hasta romántico dicho de otro modo, afirmar que ahora que el deporte ha regresado podamos recuperar lo antes posible esta base fundamental para casi cualquier actividad social, el apoyo popular.

Es poco más que un humilde deseo, el deporte como pilar sigue siendo importante y apasionante aún en estas circunstancias actuales, pero cuando la vacunación masiva de inicio de aquí a algunos meses, estoy seguro que habrá gran expectación por volver a disfrutar precisamente de esto que estoy diciendo, esa esencia que hace a este mundo tan hermoso y que claramente pide a su otra mitad, no solo a la de los actores y sus performances, sino también a la de aquellos que toman asiento – O se mantienen de pie – y hacen del fútbol y cualquier otro deporte un evento mucho más grande.

 

Mariano Huguet

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