Una breve reflexión de cara al final de la cuarentena (ASPO)

 

Hace tan solo unos días el gobierno nacional declaró oficialmente después de más de siete meses el fin de la cuarentena en lo que respecta al aislamiento explícito en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Es decir ya no será obligatorio el permanecer en nuestros hogares fuera de actividades esenciales, y aunque si bien cualquiera que tenga cierta noción de la realidad sabe que dicha regla hace ya tiempo no se cumple a rajatabla en Argentina, aún faltaba el anuncio oficial de las autoridades para que por fin se llegue a un punto y aparte en esta historia.

A partir de ahora como ya muchos saben comenzará la “etapa del distanciamiento”, lo que implicará menores restricciones ergo mayor libertad. Vale aclarar que el problema aún persiste y que en múltiples zonas del territorio sigue siendo grave, pero al menos las localidades más pobladas de Buenos aires podrán recuperar un grano de arena más en la búsqueda continua hacia la “normalidad”.

Aun así y como ya comenté en trabajos anteriores, Argentina y el resto de Sudamérica deben estar muy bien preparadas para lo que será una segunda ola de contagios. Ya es conocido que en mi país al igual que en muchos otros dará inicio una vacunación masiva en los próximos meses, lo cual se espera disminuya dichos futuros rebrotes y la magnitud del problema. Muchos consideran que la obtención de la vacuna rusa es una mala y hasta controvertida decisión, pero francamente creo que a veces es mejor confiar en una solución por muy polémica que esta sea antes que seguir pensando que hacer mientras las cifras de contagios y fallecidos siguen siendo respetables.

Hace ya varios meses publiqué aquí mismo una humilde opinión en donde hago ilusión a las hipotéticas enseñanzas que la cuarentena y el coronavirus podrían dejarnos como población. Allí, realmente no soy muy optimista que digamos, realmente confió en que desde un punto de vista individual muchos han cambiado ya sea a base de malas experiencias o a por suerte ser solo testigo de estas, pero a nivel grupal tengo grandes dudas, y es que creo que la falta de empatía por el otro continuará siendo un mal constante no solo en nuestra población sino a nivel mundial, exista un virus o no.

Por otro lado, si hice referencia por aquel entonces a que habrá un mayor cuidado de la higiene personal y que hasta los servicios hospitalarios mejorarían debido a la necesidad ante la urgencia, pero a partir de allí ya llegados increíblemente al mes de noviembre, no estoy notando grandes cambios sociales ni mucho menos sino todo lo contrario… Un rebrote de antiguos problemas devenido de un lógico regreso a la normalidad.

A pesar de todo lo dicho, no quiero ahora compartir la totalidad de estos pensamientos ya que considero que aún es temprano para sacar conclusiones, tal vez en algunos meses si la suerte nos acompaña y las flexibilizaciones continúan pueda adentrarme en dicho tema, pero por ahora todo eso realmente forma parte del futuro, y en esta oportunidad me gustaría no tanto hablar de dichas cuestiones sino más bien de un aspecto mucho más importante, la responsabilidad social.

Seré breve, muchos piden que la vida “pre-pandemia” regrese, y si bien es sabido que algunas cosas no volverán a ser como antes, si al menos que de inicio esa etapa de “reconstrucción”. Hasta allí es un deseo lógico, pero si es así, solo quiero dejar en claro algo redundante pero que nunca está de más compartir, y es que si deseamos recuperar esa ya alejada normalidad, debemos estar a la altura y ser precisamente responsables y seguir cuidándonos.

Confió en que todos estaremos de acuerdo con esta idea, pero no solo la dejo por escrito como recordatorio, sino también como una muestra de madurez y aprendizaje ante todo lo que sucedió y aún está sucediendo.

Precisamente esta nueva etapa de “distanciamiento social, preventivo y obligatorio” (DISPO) no solo es una medida para comenzar a levantar distintos sectores vapuleados por la pandemia, sino también una oportunidad que las autoridades nos dan debido a los aceptables resultados estas últimas semanas.

Aún falta mucho para considerar que la lucha está ganada, de hecho hasta es posible que no estemos ni a mitad de camino, pero pase lo que pase la disciplina personal es una carta muy importante a jugar de cara a lo que está por venir.

Mantener distancia social, utilizar barbijo, respetar las nuevas normas comerciales, son solo algunas de las reglas a seguir hasta el inminente inicio de la vacunación, y si como grupo logramos estar a la altura, estoy seguro que aunque susodicho futuro sea aún incierto, las buenas noticias continuarán llegando.

Que así sea.

 

Mariano Huguet

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