Una reflexión sobre la pandemia, ¿saldremos mejor de esta situación o no?

 

Al momento en que me encuentro escribiendo estas palabras, mi país está en vísperas de cumplir 50 días de cuarentena… 50 días de cuarentena, con el objetivo de, como ya es sabido, pueda evitarse que el virus “COVID-19” continúe propagándose, o al menos lo haga a un ritmo menor con el fin de que los múltiples equipos médicos que componen al país puedan dar abasto de sus – Casi siempre – pobres y limitados recursos. Evidentemente, algunos piensan que los aplausos dan de comer, y que además pueden reemplazar un hipotético bono salarial, al final del día, no son pocos los ignorantes que creen que los médico/as viven en casas de dos pisos con tres autos, y que por lo tanto no son “aptos” de recibir compensación económica alguna debido al urgente y extraordinario momento en nos encontramos, pero ese tópico es para otro momento.

Durante todos estos días de asilamiento casi total – Comprar alimentos, pagar impuestos, etc – los medios de comunicación han cubierto sus agendas y espacios a todo lo que en mayor o menor medida se relacione con la cuarentena, tanto sus principales consecuencias, es decir la humanitaria o económica, como sus menores, la cancelación de eventos deportivos o la prohibición del jolgorio al aire libre.

A partir de allí, han surgido muchas preguntas debido en parte al alto nivel de ansiedad que en este momento la gran mayoría de las personas poseemos, ya que si bien el presente debería ser nuestra principal preocupación, es muy difícil para el ser humano no preguntarse que será del futuro. Algunos pecan de ingenuos, y viven en un estado de alerta constante sobre el día de mañana, lo que genera que pierdan el famoso “aquí y ahora”, y terminen siendo víctimas de males tan grandes como la inseguridad.

Aun así, es menester agregar, que preguntarse qué será de aquí a algunos meses – o cuando sea que la cuarentena decida levantarse en gran parte del mundo – es de vital importancia, ya que como comenté antes, el mundo se encuentra en una situación extraordinaria y poder imaginarse, deducir, y prever como los seres humanos “saldrán” de este momento, es algo a lo que muchos juegan, tal vez con cierta preocupación y seriedad en sus pensamientos, o tal vez, de forma mucho más inocente, buscando simplemente pasar el rato dentro de sus paredes.

Dicho sea todo esto, esta claro que yo también jugué a este juego – donde la imaginación es esencial – y que además en este momento, compartiré algunos de los escenarios que preveo de cara a futuro, con el agregado de que dejaré una reflexión final que, como siempre digo, no debe ser tomada como la absoluta verdad, sino simplemente como la opinión correspondiente de mi persona…

Para empezar, soy optimista respecto a las distintitas e hipotéticas enseñanzas que las personas puedan adoptar de esta situación, una vez sea superada. La historia nos ha enseñado, que cuando la tragedia consume a las personas, éstas suelen salir adelante más fuertes que antes. Estamos de acuerdo. A partir de allí, es muy importante hacer una aclaración, y es que si alguien cree que la solidaridad o la empatía, se van a ver incrementadas en cada individuo, permítame discrepar, porque considero que ese factor no va verse muy distinto a antes de que este enemigo invisible nos invada.

Es posible que haya excepciones a la regla, y que muchos dediquen a futuro parte de su tiempo a la búsqueda de ayudar a los que menos tienen, al final del día, la pandemia está dejando al descubierto muchas heridas que posee el mundo, como el hambre y la miseria, pero no creo que se vuelva algo común, algo cotidiano, o algo diario, que cuando este momento se supere, la sociedad aumente sus esfuerzos en búsqueda de cerrar dichas heridas. Creo la gran mayoría seguirá enfocado en sus preocupaciones y el cumplimiento de sus metas o sueños.

Por favor, no estoy juzgando a esas personas en lo más mínimo, pero sí creo que no deberíamos esperar grandes cambios para bien, al menos en este campo.

Por otro lado, como comenté antes, si creo que aprenderemos y asimilaremos ciertas conductas en nuestro día a día con el fin de lograr un bien mayor, como por ejemplo, el cuidado de nuestra higiene. Enfocándome en mi país, son muchos los procederes que debemos implementar, estoy seguro que muchos desean salir a la calle sin tener que tomarse la necesaria molestia de llevar un barbijo, pero siendo autocríticos, eso algo que bien podríamos volver parte de nuestras costumbres a futuro, siempre y cuando creamos que estamos presentando ciertos síntomas de alguna enfermedad. Estaríamos cuidando a los demás, y mostrando un rasgo de memoria basado en todo lo que nos está dejando la pandemia.

Ese es solo un ejemplo, otras conductas como desinfectar la comida, mantener distanciamiento social, o implementar correctamente la forma de lavarse las manos, son también lecciones muy necesarias que debemos aprender. Pero en pocas palabras, son estas enseñanzas las que creo que las personas podrán asimilar y concretar de cara a futuro, dando el ejemplo a las próximas generaciones.

Además lo mejor de todo esto, no es solo que nos estaríamos cuidando a nosotros mismos, sino que también estaríamos cuidando a los demás. Cumplir con ciertas normas morales, es un apartado vital para que la sociedad pueda mantenerse en orden, y al estar cuidando nuestra salud, estaríamos evitando que múltiples enfermedades se propaguen con mayor facilidad. Es poco, pero poner un grano de arena, nunca es algo despreciable.

A partir de esto, tal vez también surja el otro extremo de la cuestión, y que es posible que muchas personas comiencen a mantener un cuidado de la salud e higiene quizás demasiado estricto, y vea el simple acercamiento a los demás como un factor de riesgo. Sinceramente, no creo que sea algo grave encontrar casos individuales así, gente que solo busca estar bien. Pero a partir de allí, resulta cuanto menos curioso cómo, aquellos lugares que concentran por algún motivo comercial o laboral grandes volúmenes de personas, adoptan todas estas medidas.

Es muy probable que en entes privados o hasta espacios públicos nazcan ciertos cambios de esta índole, y francamente ojala así suceda. Son muchos los establecimientos laborales que lamentablemente no cuidan lo suficiente a sus empleados – No me refiero a la explotación laboral, sino al simple descuido de personal por distintos motivos menores – y espero que la pandemia, le permita a muchos jerarcas reflexionar sobre cómo tratar la salud de aquellos que trabajan para él.

Estos, son solo algunos de los hipotéticos escenarios que imagino, agregando que seguramente solo podrían ser concretados en algunos años, cuando el mundo pueda verse una vez más, cubierto por un manto de “normalidad”.

Finalmente, es importante dejar esta reflexión, y es que si bien muchos esperan que la sociedad cambie para bien debido a esta dura lección que el 2020 nos está dejando, debemos ser justos y declarar, que si deseamos ver cambios hay que ser los primeros en implementarlos.

Pedir cambios y no dar el ejemplo es simplemente aire, deseo que queda en la nada, y hasta hipocresía. Si aspiramos a un mundo mejor a partir del memorable día en que se declare que la cuarenta se termina, seamos los primeros en adoptar las múltiples lecciones y enseñanzas que nos está dejando.

 

Mariano Huguet.

 

 

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