Una segunda ola de contagios… ¿una segunda oportunidad?

 

Llegados al mes de noviembre del 2020, está claro que a nivel global aquel mal que ya todos conocemos muy bien sigue dando vueltas por ahí. La historia de la humanidad se ha enfrentado a problemáticas mucho mayores que esta, pero eso no quita el enorme desafío que está resultando la contemporaneidad, en donde todos los días personas con una vida se transforman en números y nos hacen preguntarnos si realmente estamos haciendo las cosas bien, si de verdad estamos ganando la batalla contra el COVID.

Fuera de eso, escribo estas palabras porque considero que a diferencia de otros meses y otras épocas, el mundo está entrando en una etapa clave estos últimos días. Hace ya un tiempo ha comenzado principalmente en Europa y otras regiones de Asia la famosa y esperada por muchos “segunda ola”, en donde múltiples ciudades y capitales del mundo han mostrado números similares a los de los primeros periodos de la pandemia en lo que a contagios se refiere. Al ser así, potencias han tenido que dar marcha atrás con sus flexibilizaciones y a seguir esperando con esperanza pero cierta ansiedad esa famosa vacuna que al menos brinde un punto y aparte en esta historia.

Teniendo eso en cuenta, es inevitable para mí hacer memoria de los primeros meses del año y no recordar con cierta negatividad como el mismo escenario tomó lugar. Países de Asia pero sobretodo de Europa con estados de emergencia y con una América – aún inocente por ese entonces – siendo testigo de dicha situación. Más adelante y con el tiempo como era previsible el virus llegó hasta aquí y el resto es historia… Lamentablemente para Argentina y muchos otros países de la región contar con “el diario del lunes” no fue suficiente.

Claramente los recursos también son otros, pero está claro que algunas cosas fallaron para que la gestión de la pandemia nacional este resultado como está siendo. Casi todos los días surgen noticias de; contagios record, sistemas de salud extenuados y en ciertos casos colapsados, y como siempre la más grande de las consecuencias, muertes diarias.

Quiero aclarar algo, realmente no estoy escribiendo un nuevo trabajo para recalcar que cosas se hicieron o se están haciendo mal. Ya explique varias veces que el contexto y el desafío es sumamente duro y que los bajos recursos no hacen a la situación más fácil aun sabiendo cómo podía darse todo, ergo tal vez el país estaba destinado a tener estos números desde el principio mismo en que todo esto comenzó. Pero al mismo tiempo claramente se tomaron malas decisiones, y aunque es un tema muy interesante para debatir me gustaría hablar de él en otra ocasión.

En esta oportunidad quisiera más bien hablar de lo que está por venir, es decir de los rebrotes que están sucediendo en el mundo y que como es lógico también sucederán por estas tierras compartiendo al final y en el mismo proceso un pequeño deseo personal para con esta situación.

Para empezar claramente aún es muy temprano para decir cuando comenzará esta segunda ola, ya que realmente es difícil decir cuando iniciará algo si la etapa corriente aún no termina. Argentina hace ya tiempo que prácticamente en todas las zonas del territorio con casos confirmados anuncia día tras días cifras record. El famoso pico parece haber llegado hace ya tiempo, pero francamente muy pocos confían aun en dichas previsiones, deseando simplemente que al menos por unos días seguidos los casos bajen y que en lugar de creer en lo que puede suceder ser más bien testigos de lo que ya está sucediendo.

No obstante, es justo y necesario decir que si bien los casos bajarán y las tan deseadas flexibilizaciones continuarán, tarde o temprano tal vez este año o el entrante volveremos a enfrentarnos a un momento duro… Por eso espero que para ese entonces estemos mejor preparados.

Ya explique que no pienso compartir en esta ocasión que se hizo mal durante este periodo, pero si voy a decir en pocas palabras que siento que se desperdició una valiosa oportunidad. Ya sabíamos que iba a suceder, y lo que en su momento pareció ser una reacción justa y aprobada respecto a declarar la pandemia muy anticipadamente, terminó generando múltiples consecuencias en otros sectores y muchos pagaron las consecuencias.

Por eso el punto de este trabajo es básicamente hacer un pequeño y humilde llamado a que suceda cuando suceda, sepamos manejar la futura segunda ola de contagios que se viene de mejor forma a lo que lo hicimos en el pasado, aprendiendo de los errores y más que nunca trabajando en equipo.

Aquí es importante no solo hacer un llamado a la autocrítica de las autoridades sino también a las de los ciudadanos – Me incluyo – ya que si bien confío como dije anteriormente que algunas decisiones y caminos a tomar fueron incorrectos, algunos sectores del pueblo seguramente también tienen cosas por corregir en su comportamiento.

Francamente el país tiene desafíos por enfrentar más antiguos y quizás para más de uno más importantes que la pandemia, pero temo en que el día de mañana cuando todo esto por fin termine, miremos atrás y nos preguntemos si de verdad hicimos todo lo que pudimos.

Por ejemplo sin ir más lejos la pandemia sin dudas salvo vidas pero la falta de testeos costo otras, y por muy triste que resulte está claro la situación es muy complicada aun con un margen de error mínimo. Pero siendo así, es más motivo aun para buscar un aprendizaje de todo lo sufrido y logrado este fatídico año.

Ese es mi deseo en pocas palabras, muchos pueden no estar de acuerdo con esta opinión, pero entre determinar si las cosas se hicieron mal o bien desde la declaración de la pandemia hasta la fecha, mi respuesta seria “Más mal que bien”, pero fuera de esta postura, confió en que todos mirando a futuro deseamos lo mismo, transformar esta segunda ola de contagios en una segunda oportunidad.

Depende de todos, las malas noticias continuaran llegando, pero sino desaprovechamos toda el agua bajo el puente puede que este personal “más mal que bien”, se trasforme en un compartido por muchos “más bien que mal”.

 

Mariano Huguet

 

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