Venezuela y Argentina VS Venezuela y Argentina

 

Los derechos humanos para dar una definición sumamente resumida, “son aquellas condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización”. Las naciones unidas repasa en su declaración universal de los derechos humanos, uno de los documentos más importantes de la historia de la humanidad, un listado de 30 derechos valga la redundancia que considera en pocas palabras “indiscutibles” para promover y alcanzar dicha realización.

Para dar algunos ejemplos; Todas las personas somos iguales sea cual sea nuestro origen, etnia, color, sexo, idioma, religión, opinión política o cualquier otra condición, nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, todos somos iguales ante la ley y tenemos, sin distinción, derecho a igual protección de la ley, nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado, etc.

Seguramente al leer estas palabras muchos compartan una extraña sensación, una especie de mezcla entre coincidir con dichas equidades pero resignarse al entender que el mundo real, aquel que no está escrito muy detalladamente en papel, no funciona de la misma manera.

Otros tal vez consideren a este tipo de documentos como una búsqueda ingenua de la utopía humana y que sin importar lo que suceda nada logrará la tan deseada igualdad, y otros tal vez simplemente estén en desacuerdo con que un mundo en donde todos estamos al mismo nivel puede funcionar armoniosamente.

Este debate similar al de “constitución formal VS constitución material” siempre ha estado allí. Aun así, creo que si bien como ya comenté nadie tiene porque estar de acuerdo con el otro en cualquiera sea el tema en cuestión, si podemos al menos darnos la mano cordialmente en rechazar a la violencia como un medio de búsqueda del progreso y la paz… Sin dudas el acto hipócrita más grande de la historia del hombre.

En el trabajo de hoy, quiero precisamente tocar esta temática trasladándome a un conflicto contemporáneo que lamentablemente involucra hasta cierto punto a mi nación al igual que a la mayoría de américa Latina. El estado actual de la República bolivariana de Venezuela.

Por el bien del escrito, creo que sería mucho fácil aclarar que estoy buscando. Realmente, no soy un experto en esta temática, pero tampoco hace falta ser un genio para entender hasta cierto punto que está ocurriendo por esas tierras.

Precisamente todos tenemos derecho a una opinión, y según las declaraciones recopiladas de venezolanos que hoy día residen en Argentina, las notas y columnas compartidas por los medios de comunicación nacionales e internacionales, y al final del día, las decenas de imágenes que retratan la brutalidad policiaca y la búsqueda constante del atropello político por esas tierras, me dan a entender que la violación de los derechos humanos que está recibiendo el actual país del presidente Nicolás Maduro es absolutamente vergonzosa.

Pero, a partir de allí y luego de ya haber dejado clara mis postura, me gustaría continuar con algo quizás igual de indignante para muchos compatriotas pero a su vez curioso y hasta hilarante para mí. Un partido de dobles entre solo dos jugadores.

Dejando de lado que claramente la política juega un factor fundamental en esta cuestión al igual que en casi todas las otras cuestiones del hombre, los distintos partidos de ambos países no han hecho más que aumentar la maldita grieta con esta situación. Ya el pueblo conoce el panorama, pero para resumir, a partir de lo sucedido en la ONU en base al informe de Michelle Bachelet, ciertos sectores de la política argentina han vuelto a rechazar y repudiar la violación de los derechos humanos en Venezuela y otros han vuelto a descartar que lo que está pasando allí sea tan grave y hasta apoyan a los opresores.

Por favor no me malinterpreten, entiendo que la mayoría de los políticos argentinos si están en contra de lo que está pasando de hecho ya no solo en Venezuela sino en Bolivia o incluso fuera de américa latina, hasta el punto de que quizás sea uno de los pocos momentos en que en verdad hay mutuo acuerdo casi en su totalidad. De allí a que hagan algo más que simplemente estar en contra es otra historia. Pero ese casi, precisamente es el problema. Argentina ya hace mucho tiempo que lucha contra sí misma, y en esta oportunidad del bando de la Venezuela de Maduro – Figura sumamente controversial si las hay – se han destacado las opiniones de Alicia Castro, Mario Secco y Luis D’Elía entre otros.

Como dije al principio del trabajo, la lista de derechos con la cual cada uno de los seres humanos nacemos es larga, detallada y explicativa. Pero al final del día, hay una clara diferencia entre el valor del derecho a la libre opinión, y al de la violencia personal e institucional.

Absolutamente nadie puede estar de acuerdo ya no solo con lo que está pasando desde hace tiempo en Venezuela sino también en múltiples lugares del mundo. Cuando el “poder” abusa de sus posibilidades y supera los límites de todo lo que afecta y atenta contra el bienestar de su población estamos ante un grave problema. Y el hecho de que parte de dicho pueblo en ciertas oportunidades resulte favorecido de algún modo extraordinario y milagroso por dicho abuso, no justifica el accionar del ya mencionado “poder” ni el tópico central de la cuestión… La violencia no es la respuesta.

Que figuras mediáticas cuya opinión sea respetada defiendan este tipo de acciones, es implícitamente dar a entender que aquello que ellos mismo sufrieron alguna vez es justificable a que le suceda a los demás.

Es triste, pero en el mundo no son pocos los individuos que padecieron las consecuencias de las guerras o persecuciones de algún tipo y cuando por fin lograron encontrar estabilidad en sus vidas y tiempos de paz, hicieron y aún hacen la vista gorda ante situaciones similares contemporáneas que otros sufren, ya sea por bronca o mala memoria.

Finalmente una importante aclaración final. Más allá del problema, tampoco estoy de acuerdo con que EEUU u cualquier otro país del mundo intervenga en los asuntos venezolanos con el uso de la fuerza. Que rechace lo que esté pasando en ese país, no me hace estar de acuerdo con las soluciones planteadas por la ONU o EEUU.

Creo firmemente que la mejor solución es una democracia limpia, y tampoco quiero meterme en el debate de si lo que está pasado puede catalogarse concretamente como dictadura o no. Solo deseo algo quizás ingenuo como dije anteriormente… La búsqueda de que la represión acabe y que todos en la medida de lo posible seamos tratados como queremos ser tratados.

 

Mariano Huguet

 

 

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